Un gracias a Fiorella para tocar con nosotros y por el empréstito del acordeón en Bb.
Un beso a Antonio: compañero de viaje, de música y de beber.
Gracias a la granja de Roberto “Sierro lo greco” que cada vez nos ha regalado alojamiento y comida.
Un beso a Marino (lu tristu Forese) para las comidas, los hablas construidos juntos y sin embargo inverosímiles.
Gracias a Antonionicchiarico (hermano de Carmine) para haber conducido Gianmaria a los concierto de periferia y lejos de las ciudades.
Un beso a los que se han parado para escucharnos aunque sólo para un momento.
Gracias a los condominios de la calle Quarto que entre sus apartamientos escucharon con atención nuestras pruebas.
Un beso a Hèlena.





